Al parecer, esta cualidad se ha venido desarrollando desde el principio de la humanidad, siendo su primera función la supervivencia del grupo. No obstante, está función ha ido evolucionando junto con el avance del entorno social humano (característica fundamental en el transcurso de la humanidad).
En la actualidad, valiéndonos de sencillos experimentos sociales en niños, se pueden observar ciertos patrones de conducta de grupo generales y aplicables a todos los individuos del experimiento.
El experimento en sí consiste en enseñarles las reglas de un simple juego de pelota a un grupo de niños. De este grupo, hay tres individuos en desventaja (uno con los ojos vendados y dos con los pies atados).
El fin del experimento es comprobar si en efecto, los jugadores que no tienen desventaja tienen compasión de los que sí la tienen, comprobándose que así es.
El patrón de conducta observado es muy espécifico y sigue un orden predeterminado, observándose que cada vez que un jugador recibe la pelota y tiene que eliminar a otro tirándosela, actúa de la siguiente manera: narcisita, empática y compasiva.
Estos datos experimentales son un reflejo de nuestra moralidad más innata, porque como ha sido comprobado a lo largo de la evolución humana, lo primero es la supervivencia del propio individuo (narcisismo) después viene el sentimiento ajeno (empatía) y por último probablemente el factor que hace mas fuerte al grupo, la compasión.
- Justicia, prejuicio, lealtad al grupo, autoridad y pureza son los colores primarios de nuestro sentido moral.
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