Estamos viviendo una era sin precedentes en la historia de la humanidad debido a varios factores. Con el mundo vuelto del revés, guerras, corrupción, hambruna, racismo y la tremenda crisis económica que nos azota, la ciencia una vez más es nuestro principal y mejor recurso para afrontar estos problemas.
Dicho esto, podemos afirmar con bastante seguridad que el presente y el futuro dependen de nuestra capacidad para afrontar los retos que se nos plantean. La ciencia, como herramienta que es, nos brinda un inmenso abanico de posibilidades, todo depende de cómo la utilicemos.
Hace poco se terminó el proceso de construcción de la máquina más grande y compleja jamás creada por el hombre: el acelerador de partículas del CERN (Consejo Europeo Para la Investigación Nuclear). La razón por la que este inimaginable aparato ha sido construido no es más que (palabrería burocrática aparte) la curiosidad inherente al hombre. Este ingenio es capaz de acelerar partículas mas pequeñas que un átomo a velocidades cercanas a la de la luz con el objetivo de estudiar su comportamiento a altas energías y temperaturas.
Conociendo la naturaleza de las partículas y con éste acelerador, por fin tenemos la oportunidad de recrear un pequeño "Big Bang" en miniatura que, a escala subátomica por supuesto, nos dará una idea de cómo fue el principio de todo lo que somos, hemos sido y seremos.
Es curioso que en los tiempos de desesperanza, hambruna y pobreza que corren seamos capaces de desarrollar semejante hito científico, teniendo en cuenta el desembolso que esto supone para los contribuyentes, gobiernos y asociaciones. Aunque este aspecto se queda cómo una pequeña anécdota al lado del gran proyecto, no es oportuno pasarlo por alto.
Tales son los tiempos que corren que incluso las leyes físicas sobre las cuales hemos construido nuestro mundo están empezando a ser incompletas. Un claro ejemplo de esto es el experimento llevado a cabo hace tres años en el CERN, desde donde lanzaron un haz de fotones (partículas subátomicas las cuáles componen las ondas lumínicas) a la vez que un haz de neutrinos (partículas sub-subatómicas de masa cero que aparentemente no interactuán con la materia tal y como la conocemos). El experimento consistía en confirmar una hipótesis la cuál postula que los neutrinos viajan más rápido que la luz, dicho experimento al parecer ha sido un éxito rotundo y los neutrinos han adelantado a la luz en dieciocho metros (sesenta nanosegundos). Esta diferencia puede parecer ridícula pero no es ni más ni menos que ganarle una carrera a la luz, lo cuál implica que la teoría de la relatividad de Einstein aparentemente no está completa. Parece ser que este experimento se ha vuelto a confirmar positivamente, lo que significa que aparece un nuevo capítulo en la historia de la ciencia, se nos acaba de abrir la puerta a las estrellas.
No obstante, este es uno de los muchos objetivos que el acelerador de partículas se espera que consiga. El fin principal de éste proyecto es una partícula llamada bosón de Higgs.
Para entender que es el bosón de Higgs tenemos que remontarnos al principio del tiempo, ni más ni menos que al principio del universo, donde la razón y la lógica se resquebrajan.
Se cree que en aquellos momentos (previos al Big Bang) la temperatura era de miles de millones de grados, todo ello reducido a un punto infinitamente pequeño y denso de espacio. Se puede afirmar que no son conceptos concebibles para nuestra mente, pero las observaciones y los estudios lo confirman.
Durante este periodo se cree que las partículas que nos forman hoy en día ya existián, pero de otra manera y con otras propiedades, por ejemplo, no había ni dimensiones espaciales ni temporales, por lo tanto arriba podía ser abajo y una partícula podría existir en dos lugares a la vez.
Hubo un momento en el cuál este estado del universo primigenio "llegó a término" y explosionó, dando nombre al Big Bang y al origen del universo tal y como lo conocemos hoy en día. Es aquí donde aparece por primera vez el bosón de Higgs (se calcula que un segundo después de la gran explosión) una partícula que afectó a modo de "pegamento cósmico" a las cuatro fuerzas de interacción de la materia, veáse: interacción nuclear fuerte, nuclear débil, interacción gravitatoria e interacción electromagnética. Se piensa que esta párticula es la que le da su propiedad a la masa y se postula que debe encontrarse en "el campo de Higgs", algo parecido al campo gravitatorio y al campo electromagnético, con la diferencia de que el campo de Higgs es completamente uniforme en todo el espacio mientras que los otros dos varían según el lugar y el tiempo.
Se cree que fue gracias al bosón de Higgs que estas fuerzas son como son, ya que sin el mismo el mundo tal y como lo conocemos no sería tal.
Encontrar esta partícula es de una importancia vital ya que sin ella no llegaríamos a comprender la materia y habría que reformular la física desde el principio.
Hay otras hipótesis que también se espera confirmar, como por ejemplo la teoría de los multiuniversos, en la cuál se habla de la existencia de varios universos superpuestos a modo de plano, para encontrar indicios que respalden esta afirmación es necesario encontrar una partícula llamada gravitrón, que se cree que existe sólo entre el tejido interuniversal.
Ni la más fantástica de las novelas de ciencia ficción hubiera vaticinado que fueramos a tener un principio de siglo tan apasionante y tan lleno de nuevas oportunidades como este, por tanto creo que es necesaria una profunda reflexión para concienciarnos del cambio que se nos avecina, esperemos que no solo sea un cambio en la ciencia sino también un cambio en la mentalidad de las personas, ya que llegados a este punto, podemos decir que ciencia y filosofía van de la mano.
Modelo estándar de física de partículas
Bosón de Higgs
Revolución científica
miércoles, 26 de octubre de 2011
domingo, 23 de octubre de 2011
El giro copernicano
El giro copernicano fue una gran revolución científica iniciada por Nicolás Copérnico en el siglo XVI y llevada a término por las más grandes mentes de la época, no sólo supuso un cambio radical en la ciencia, sino que además fue un cambio de mentalidad general, abriendo paso a una nueva era conocida como el siglo de la ilustración (XVIII).
Ya por el siglo XVI Copérnico afirmaba que la Tierra no era el centro del universo como hasta entonces se pensaba.
El sistema Ptolemaico, preservado por la iglesia, fue puesto en evidencia y desechado debido a los indicios que encontró Copérnico en su contra.
Galileo está considerado como el primer científico ya que basandose en el razonamiento matemático griego logró extrapolar algunos fenómenos físicos (el movimiento de los proyectiles, por ejemplo) a fórmulas matemáticas. Además gracias a sus conocimientos artesanos logró mejorar un catalejo creando lo que sería el primer telescopio, fue el primero que utilizó la óptica para mirar al cielo nocturno. Galileo descubrió las cuatro lunas principales de Júpiter, aunque se salvó de la hoguera de milagro.
Pero la ciencia seguía encontrandose con un grave problema, y es que aunque las observaciones confirmaban que los planetas orbitaban alrededor del sol, los cálculos no coincidian con la idea del sistema heliocéntrico postulada por Galileo. Por aquel entonces, un contemporáneo suyo, el astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler, también trabajaba con telescopios y extrapolaba datos de sus observaciones. Al igual que Galileo, Kepler se encontró con el problema de las órbitas de los planetas; éstos no giraban trazando una circunferencia perfecta alrededor del sol.
Kepler, frustrado, siguió experimentando con sus cálculos hasta que decidió sustituir la circunferencia por una elipse, ésta fue la clave, ya sabiamos cómo giraban los planetas alrededor del Sol. Se desarrolló la teoría heliocéntrica. Años después, Isaac Newton postulaba su teoría de la gravitación universal, la cuál se aplicaba al sistema heliocéntrico. Es en Newton donde termina ésta enorme revolución de la ciencia a su vez dando paso a una nueva era de descubrimientos y progresión como nunca antes en la historia.
Fuentes:
Nicolás Copérnico
Galileo Galilei
Johannes Kepler
Isaac Newton
Ya por el siglo XVI Copérnico afirmaba que la Tierra no era el centro del universo como hasta entonces se pensaba.
El sistema Ptolemaico, preservado por la iglesia, fue puesto en evidencia y desechado debido a los indicios que encontró Copérnico en su contra.
Galileo está considerado como el primer científico ya que basandose en el razonamiento matemático griego logró extrapolar algunos fenómenos físicos (el movimiento de los proyectiles, por ejemplo) a fórmulas matemáticas. Además gracias a sus conocimientos artesanos logró mejorar un catalejo creando lo que sería el primer telescopio, fue el primero que utilizó la óptica para mirar al cielo nocturno. Galileo descubrió las cuatro lunas principales de Júpiter, aunque se salvó de la hoguera de milagro.
Pero la ciencia seguía encontrandose con un grave problema, y es que aunque las observaciones confirmaban que los planetas orbitaban alrededor del sol, los cálculos no coincidian con la idea del sistema heliocéntrico postulada por Galileo. Por aquel entonces, un contemporáneo suyo, el astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler, también trabajaba con telescopios y extrapolaba datos de sus observaciones. Al igual que Galileo, Kepler se encontró con el problema de las órbitas de los planetas; éstos no giraban trazando una circunferencia perfecta alrededor del sol.
Kepler, frustrado, siguió experimentando con sus cálculos hasta que decidió sustituir la circunferencia por una elipse, ésta fue la clave, ya sabiamos cómo giraban los planetas alrededor del Sol. Se desarrolló la teoría heliocéntrica. Años después, Isaac Newton postulaba su teoría de la gravitación universal, la cuál se aplicaba al sistema heliocéntrico. Es en Newton donde termina ésta enorme revolución de la ciencia a su vez dando paso a una nueva era de descubrimientos y progresión como nunca antes en la historia.
Fuentes:
Nicolás Copérnico
Galileo Galilei
Johannes Kepler
Isaac Newton
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